¿Beneficia el ejercicio a los pacientes con cáncer?

Resumen del artículo “Revisión sistemática de revisiones sistemáticas del ejercicio en la literatura sobre el cáncer”

El objetivo de esta entrada es resumir y destacar las conclusiones de un estudio científico, en el que se analizaban distintas revisiones sistemáticas para comprobar y verificar la eficacia del ejercicio en pacientes con cáncer:

A Systematic Review of Exercise Systematic Reviews in the
Cancer Literature. (2005 – 2017).

La estrategia de búsqueda para realizar el estudio fue la identificación de los artículos calificados como revisiones sistemáticas y meta-análisis (considerados como los más relevantes para la práctica basada en la evidencia científica).

Los participantes de los estudios eran adultos de entre 18 y 80 años, sin hacer exclusión de ningún tipo de cáncer, excepto los cánceres muy avanzados o pacientes que recibían tratamiento paliativo. Las intervenciones incluían ejercicio y sus múltiples variantes como pueden ser ejercicio terapéutico, fisioterapia, entrenamiento de resistencia, entrenamiento aeróbico, rehabilitación, estiramientos… Las comparaciones de los estudios analizados fueron: intervención con ejercicio versus nada de ejercicio, ejercicio supervisado versus no-supervisado, variables en la frecuencia de ejercicio, variables en la duración de ejercicio y comparación entre distintos tipos de ejercicio. Los resultados incluyeron beneficios tanto funcionales como neuromusculoesqueléticos y cardiometabólicos, mejoría de la capacidad física, mejoras en las medidas funcionales, mejoría de la calidad de vida en general, mejoras del flujo sanguíneo y de los biomarcadores y beneficios psicológicos y psicosociales.

El análisis se pudo realizar en relación a 51 artículos, de los cuales se sacó y se sintetizó la información. Se incluyeron revisiones que contaban con intervenciones a lo largo de todo el proceso de cáncer, incluyendo el periodo inicial del tratamiento, durante el tratamiento activo y una vez finalizado el tratamiento.

Los resultados fueron analizados y divididos:

  • Intensidad del ejercicio: en general, se analizó que los programas de ejercicio con intensidades moderadas y altas tenían un mayor beneficio respecto a los programas con nada de ejercicio o con ejercicio a baja intensidad. Se observaron beneficios en marcadores relacionados con la capacidad respiratoria (VO2 peak, VO2 max), en la fuerza y resistencia muscular, en valores funcionales como en los test “6 and 12 minute walking test” y en la respuesta inmunológica.
  • Estructura del programa de ejercicio: La mayoría de revisiones estudiaron los programas en el ámbito ambulatorio o en casa. Solo una de las revisiones, exclusiva de los cánceres hematológicos, analizó el beneficio del ejercicio durante en el entorno hospitalario, viendo mejoras tanto a nivel funcional, físico y psicológico. Asimismo se analizó que los programas de ejercicios supervisados por un profesional tienen mayor adherencia y mayores beneficios tanto físicos como psicológicos que los no-supervisados. Esto dio pie a una nueva cuestión de si podía deberse a una mayor autoconfianza y sensación de seguridad, ya que se le dedica una atención mayor al paciente.
  • “Timing” del ejercicio: se estudiaron las posibles variables en el tiempo: pre-tratamiento, durante el tratamiento y post-tratamiento en pacientes supervivientes. El mayor número de revisiones se encontró en las fases activa y post del tratamiento oncológico. Sugirieron que el mayor impacto en la calidad de vida, en la funcionalidad y en la fuerza muscular se observó en los programas de ejercicio una vez completado el tratamiento. Los programas de ejercicio durante el tratamiento tuvieron un gran impacto en la fatiga (principal efecto secundario del tratamiento), en la calidad del sueño, en la ansiedad, en la depresión y en la función física. El ejercicio antes de comenzar el tratamiento (pre-tratamiento) es relativamente nuevo en oncología, aunque las revisiones sistemáticas analizadas en el estudio confirman que se obtuvieron beneficios en la tolerancia de los tratamientos (sobretodo con la quimioterapia), en la adherencia a los programas de ejercicio durante y después del tratamiento, en la reducción de los tiempos de ingreso hospitalarios y mejoró la funcionalidad a la hora de recuperar las actividades de la vida diaria tras el ingreso hospitalario.
  • Tipo de cáncer: la mayoría de revisiones estudiaron los beneficios en diferentes y numerosos tipos de cáncer, sin entrar a evaluar cuál puede verse más beneficiado. Se sabe que la investigación en el cáncer de mama es muy alta y se encuentran un número mayor de revisiones en este tipo de cáncer.
  • Efectos secundarios del cáncer y ejercicio, los dividen en 7:
    • Fatiga: la evidencia científica mostró una gran mejoría de la fatiga relacionada con el cáncer con el ejercicio. Destacaron que una reciente revisión sistemática de alta calidad, analizada en este artículo, demostró un mayor impacto positivo del ejercicio frente a los tratamientos farmacológicos en relación a la fatiga. Este análisis se tomó de un programa de ejercicio que se llevó a cabo durante 14 semanas, 60 minutos por sesión y se combinó ejercicio de resistencia, ejercicios aeróbicos y mezcla de ambos.
    • Aptitudes saludables: el ejercicio mostró un gran beneficio en el pico VO2, en la tolerancia aeróbica, en la fuerza, en la flexibilidad y en varios marcadores cardiorespiratorios.
    • Estado psicológico: no hay suficiente evidencia para destacar cambios por el ejercicio en el estado psicológico de los pacientes.
    • Función física: en general, sí se demostró un efecto positivo del ejercicio en todas las medidas de las funciones físicas.
    • Composición corporal: los hallazgos encontrados en relación al ejercicio y a la composición corporal varían en función de la medida. Se observó el mayor impacto positivo del ejercicio en la masa magra.
    • Calidad de vida y calidad de vida en relación a la salud: en general, se pudo afirmar que el impacto del ejercicio en la calidad de vida de los pacientes fue positivo. Un estudio destacó que el Índice de Masa Corporal era proporcionalmente inverso a la calidad de vida, es decir, pacientes con un Índice de Masa Corporal altos referían peores resultados en los test de calidad de vida.
    • Biomarcadores asociados a la progresión del cáncer: el ejercicio tuvo un gran impacto positivo en los biomarcadores, dando lugar a un sistema inmune más fuerte y a la reducción de los macadores de inflamación. Se observó que los programas de ejercicio intenso y moderado tenían mejores resultados en los biomarcadoes respecto a los programas de ejercicio leve.

Discusión y conclusiones:

Esta revisión ofrece cantidad de evidencia sobre los beneficios que tienen los pacientes con cáncer al realizar ejercicio. Los resultados fueron difíciles de medir objetivamente porque cada revisión utilizaba diferentes parámetros.

Este estudió destacó que los programas de ejercicio de intensidades alta y moderada tenían mayor impacto que los de intensidades bajas. Igualmente, los programas de baja intensidad pueden beneficiar a pacientes que se encuentran más débiles.

También se observó un mayor impacto de los programas supervisados por un profesional médico, que conozca la enfermedad y que sepa recomendar ejercicio (fisioterapeutas, entrenadores personales, terapeutas ocupacionales, médicos de medicina deportiva…)

Los programas pueden administrarse en todas las fases de la enfermedad, sabiendo qué objetivo queremos en cada fase. En la fase de pre-rehabilitación se buscará mejorar u optimizar las capacidades del paciente para luego sobrellevar mejor el periodo de tratamiento y los ingresos hospitalarios. En la fase de tratamiento activo se atenderá a las necesidades del paciente y a su estado físico y psicológico. En la fase post-tratamiento el objetivo será enfocar el programa de ejercicio para volver a las actividades de la vida diaria.

Actualmente no existen guías interdisciplinares que ofrezcan un programa óptimo con el timing, la intensidad, la duración, la frecuencia del ejercicio y la detección e intervención de ejercicio terapéutico. Por eso, los próximos estudios y análisis deberían ir encaminados en esta línea e investigar los mejores parámetros de ejercicio, en las distintas fases del tratamiento y atendiendo a los posibles efectos secundarios del tratamiento de cáncer para ofrecer así una óptima rehabilitación a este numeroso grupo de pacientes.

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